Historias y Vivencias

A medio camino

Si hay algo que debo agradecer a la pandemia, es que me acercó más a Dios. Que me dio la oportunidad de conocerlo más, conocer más aún su palabra y su propósito.

Mirando hacia atrás, puedo apreciar cómo Él me ha llevado de la mano en su aprendizaje y sabiduría. Como este año que pasó fue transcendental en mi vida. Puedo ver como su mano estuvo en todos los cambios y procesos que pasé, cómo fue guiándome y dirigiendo mis pasos hacia las decisiones correctas que debía tomar. Muchas fáciles, otras muy difíciles, pero necesarias para mi crecimiento.

No hay duda de que fue un año de cambio y de decisiones, pero sobretodo del comienzo de una nueva etapa en mi vida. Ciclos cerrados. Nuevos y frescos capítulos que con fe y esperanza enfrento cada día para cumplir su propósito en mi vida.

Si miro más hacia atrás, puedo ver que el 2020 fue el año del cierre con broche de oro de una década que marcó mi vida, donde hubo crisis, pérdida, llanto, dolor y muchos cambios que de una manera u otra me trajeron hasta aquí, a puerto seguro porque a pesar de todo lo que pasé Dios nunca me soltó. Me llevó de su mano en cada etapa y cada prueba. Y puedo decir con orgullo hasta aquí me ha traído Dios! Porque todo lo que sucedió era necesario para llegar a donde estoy hoy. No fuese la misma sino hubiese atravesado por todo eso.

Aún falta mucho por recorrer, todavía estoy a medio camino, pero con la certeza de que lo que falta por caminar será mucho mejor de lo ya caminado. Sin duda alguna será agarrada de la mano de Dios, pero con más fuerza que nunca.

Cada experiencia, cada vivencia, me ha enseñado a creer y confiar más en Dios, a acercarme más a Él y a conocerle más. A que nada pasa en vano. A que como dice Salomón en Eclesiastés 3 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” Eclesiastés 3:1-15.

Las malas decisiones que tomamos no solo nos afecta a nosotros sino que repercuten en la vida de nuestros hijos, queramos o no , y en la de los hijos de nuestros hijos si no paramos el ciclo. Por eso es tan importante tener a Dios en nuestra vida, pero mas que nada gobernando nuestro corazón para tomar las decisiones correctas y enmendar nuestros errores.

Nunca es tarde para abrir nuestro corazón a Dios, sanar nuestras heridas y enmendar nuestros errores. Nunca es tarde para cerrar un capítulo y comenzar, no un capítulo nuevo, sino una historia totalmente nueva y diferente en tu vida.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .