Historias y Vivencias

¿Acaso no ven lo que yo veo?

A veces me pregunto porque a otros se les hace tan difícil seguir a Cristo. ¿Acaso no ven lo que yo veo?

Cuando yo llegué a los pies de Cristo, mi vida era un inmenso caos. Me encontraba al límite de una crisis y no sabía a quien recurrir. Me quería divorciar, mi matrimonio era un total fracaso y mis hijos no tenia dirección porque sus padres no funcionaban. El trabajo me estaba volviendo literalmente loca y la depresión estaba consumiendo a mi esposo. Estaba a punto de estallar, cuando una compañera de trabajo me invitó a la actividad de una iglesia donde ella estaría participando, junto a su esposo, haciendo sesiones fotográficas a los visitantes.

Conocí a María, mi compañera de trabajo, cuando me cambié a un nuevo trabajo en el 2005. A las pocas semanas de estar allí, la contrataron a ella , y para mi sorpresa, sería mi compañera de trabajo en el mismo departamento y junto a mi cubículo. Enseguida complementamos.

En las siguientes semanas le di pon para su casa ya que me quedaba de camino y había algo de ella que me llamaba la atención. Siempre hablaba de Dios de una manera extraordinaria. Era como si lo conociera tan bien que emanaba paz cuando te hablaba. Ella reflejaba lo que era un Dios real, no como el que yo había conocido.

Pronto intimamos en temas mas profundos donde ella siempre estaba dispuesta a aconsejarme y darme su apoyo y lo más que me impactaba era que nada de lo que yo hacía mal lo juzgaba. Simplemente me guiaba y me apoyaba. Ese año me regaló mi primera biblia, aunque no la toque hasta 3 años después cuando me convertí a Cristo.

Ella cambió mi perspectiva hacia Dios. Lo poco que conocía de Dios era de mi crianza en un colegio católico con monjas y una familia católica. Pero era tan poco personal que había abandonado la idea de Dios y de la iglesia.

Ahora veo y siento a un Dios vivo, en el que puedo confiar. Al cual le puedo hablar y me escucha. Un Dios al que le importan mis problemas, y quiere sanar mi vida. Un Dios que me dió la Salvación y la vida Eterna. Un Dios con el que puedo intimar a solas, sin intercesores ni intermediarios. Al que puedo escuchar una y otra vez a travez de Su Palabra y directo a mi corazón. El que me da una paz que sobrepasa todo entendimiento. Que me ama y me consuela y me pone a prueba sin dejarme sola. El que guía mis pasos y me dirige en el camino que debo andar. El que fija su mirada en mi y conoce hasta cuantos cabellos hay en mi cabeza. El que conoce cada rincón de mi corazón. El que sabe que me hace feliz y que me pone triste. El es Dios. Mi Señor y Salvador.

Este es el Dios que hoy y todos los días te presento en este blog. Llama a su puerta. Apocalipsis 3:20


2 comentarios en “¿Acaso no ven lo que yo veo?”

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